El macramé es una disciplina artesanal que no requiere herramientas complejas ni estructuras costosas. Para comenzar solo necesitas un par de manos, tijeras y cuerda de algodón de buena calidad. Dominar los movimientos iniciales te dará la confianza necesaria para crear tapices, portamacetas y objetos textiles sin frustraciones.
El nudo alondra para sujetar tus cuerdas
Este es el nudo de montaje por excelencia que permite fijar los hilos a un soporte de madera o metal. Dobla la cuerda por la mitad, pasa el bucle sobre la barra y tira de los dos extremos a través del asa formada. Asegúrate de apretar de forma uniforme para que todas las cuerdas comiencen a la misma altura.
El nudo plano y sus secuencias verticales
El nudo plano es el corazón de la mayoría de los patrones tradicionales. Se trabaja utilizando cuatro hilos, donde los dos centrales sirven de alma y los dos exteriores forman los bucles cruzados. Alternar la dirección del nudo en cada paso produce un tejido plano continuo, mientras que repetirlo siempre hacia el mismo lado crea una espiral natural.
El nudo festón para trazar líneas diagonales
Para dar forma y estructura a un diseño se utiliza el nudo festón. Un hilo actúa como guía marcando la dirección deseada, mientras que los hilos vecinos se anudan dos veces sobre él de manera consecutiva. Con esta técnica puedes dibujar rombos, cenefas y bordes bien definidos en cualquier pieza.
